El 21 de septiembre comenzó en Buenos Aires la 9º Conferencia de Naciones Unidas por la Lucha contra la Desertificación (COP9). Hasta el 2 de octubre delegaciones de 193 países se reúnen en el Hotel Hilton a debatir sobre el cambio climático e intentar dar solución a los problemas que giran en torno a la desertificación: acciones tendientes a mejorar la productividad de la tierra, restaurar y conservar los suelos, establecer una mejor utilización de los recursos hídricos e introducir la noción de desarrollo sostenible en las zonas afectadas por las sequías y el avance del desierto.
La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) aprobada en 1994 define a la desertificación como la degradación de la tierra en regiones áridas, semiáridas y subhúmedas secas a raíz de varios factores, como la variación climática o actividades humanas. La Argentina se unió a la UNCCD el mismo año que fue aprobada y la ratificó en el año 1996, buscando así que esta herramienta normativa se convierta en un instrumento válido para prevenir, combatir y revertir los graves procesos de desertificación que sufre nuestro país.
Según datos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, la Argentina ocupa más del 80% de su territorio con actividades agrícolas, ganaderas y forestales, generando un impacto importante en la base de sus recursos natrales. Esto significa que tenemos más de 60 millones de hectáreas sujetas a procesos erosivos de moderados a graves.
El Comité de Ciencia y Tecnología, el segmento destacado de la COP9:
Por primera vez en la historia de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, se incluyó una conferencia científica cuyo objetivo es brindar un espacio dedicado a discutir la generación de conocimientos y su aporte para la toma de decisiones.
El Comité de Ciencia y Tecnología, del que participan 17 científicos argentinos y que coordinan tareas en distintas eco-regiones del país, contempla actividades en tres grupos de trabajo:
- Métodos integrados para la vigilancia, procesos y factores indirectos de degradación de las tierras.
- Vigilancia y evaluación de la rehabilitación de tierras.
- Vigilancia y evaluación en procesos de desertificación y la degradación. Este último eje incluye los factores económicos y sociales indirectos y gestión de los conocimientos.
Si bien la desertificación es un proceso no tan espectacular como el del cambio climático global, los científicos acuerdan en que los síntomas son percibidos lentamente y que cuando se manifiestan es demasiado tarde, de allí que se llame a este fenómeno “el cáncer de la tierra”.