Más del 90% del impacto ambiental de los electrodomésticos se produce durante su uso en los hogares. Así que si te estás por comprar una heladera o un freezer, buscá la etiqueta energética para informarte sobre la eficiencia energética (consumo de energía y de agua) de tu próximo electrodoméstico. La información de la calcomanía se divide en dos partes: la primera hace referencia a la marca y clase de eficiencia del electrodoméstico, y la segunda depende de la funcionalidad de cada aparato y varía dependiendo del electrodoméstico. Los datos de la etiqueta energética se basan en ensayos determinados por las normas internacionales, estableciendo una comparación entre los diferentes equipos, el consumo de energía y las capacidades.
Hay siete clases de eficiencia, las cuales se categorizan por medio de letras y colores, asignándose el color verde y la clase A a los equipos más eficientes, el punto de óptima eficiencia, y el color rojo y la clase G, a los equipos menos eficientes. Estos últimos, pueden llegar a consumir, el triple de energía que los equipos de clase A.
Fuentes: Secretaría de Energía e IRAM
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