La Súper Biblioteca

La Súper Biblioteca

En tiempos donde los grandes de la tecnología mundial compiten por el mejor dispositivo para el consumo de libros virtuales, en Argentina un grupo de personas rinden culto al libro en papel y le buscan la vuelta al problema del acceso restringido.

En nuestro país desde el año 1950 se editaron 2 mil millones de libros, ¿Dónde están? Con seguridad hay muchos arrumbados en bibliotecas, la mayoría de los libros no son leídos más de dos veces por la misma persona. Por otro lado, no siempre tenemos acceso a todo lo que nos gustaría leer porque hay libros muy caros o que ya no se consiguen y pedir o prestar libros es un asunto complicado: se trata de un gran ejercicio de confianza.

Mientras escribían su libro, “Objetos Prestados”, Adrián Noejovich y Alejandro Londisky notaron que los argentinos somos muy reacios a prestar, desconfiamos mucho de la gente, encima la gente no devuelve, o devuelve mal. “Haciendo el libro nos dimos cuenta que el objeto que la gente menos quiere prestar es el libro ¿Por qué? Por que uno se se encariña con el libro que compra, lo guarda en su biblioteca y aunque después no lo toque en el resto de su vida, lo va a tener en la biblioteca juntando tierra.”, reflexiona Alejandro en un encuentro organizado por Vivir con Plenitud.

Para proponer una solución al problema del préstamo de libros Alejandro Londinsky y Adrián Noejovich crearon Bibliotecasa.com: “lo que hicimos fue subir los libros que tenemos en nuestras bibliotecas y lo publicamos en este portal, así entre todos empezamos a ver qué libros tenía el otro. Y a partir de allí, nos pedíamos libros a través del sistema que lo que hace es conectarte con la otra persona, avisarte por ejemplo que Fulano quiere leer tu libro de Borges y te pregunta si se lo prestás. Si decís que sí, tenés acceso al mail del otro para que acuerden cómo lo pasa a buscar. Nada más que eso” explica Alejandro.

Con esta idea sencilla, los creadores de Bibliotecasa.com tienen el objetivo nada humilde de crear la biblioteca más grande del mundo. La propuesta es que todos subamos nuestros libros prestables (con los otros no se negocia!) y lo pongamos a disposición del que quiera leerlos.

“Nos dimos cuenta que esta propuesta fomenta valores, como la confianza, creer en el otro, cooperar con la otra persona” reflexiona Alejandro y agrega que “un libro tiene muchas palabras y la gente puede decodificar lo que está leyendo y le hace mucho bien leer. Sin embargo uno está limitado a leer sólo lo que puede comprarse.”

El portal se ocupa de centralizar y coordinar las bibliotecas privadas y publicas de los usuarios. Es de acceso libre y gratuito: uno puede entrar, cargar sus libros y así ordenar y clasificar toda la biblioteca propia. Después uno elige cuáles libros quiere prestar y cuáles no. También es cada uno quién decide a quién le presta y a quién no le presta: si alguien tiene la mala suerte de prestarle a una persona que no le devuelve el libro, (porque es un mal tipo, aclara Alejandro), lo que hay que hacer es calificarlo. “En el sistema él va a estar calificado negativamente. Así que cuando esta persona le pida un libro a otro usuario va a aparecer el cartel de ¡ojo no prestar porque es un mal devolvedor! Por el contrario, quien presta y devuelve va a estar bien calificado. Bibliotecasa.com también cuenta con grupos de afinidades por temas y grupos que arman comunidades para publicar sus textos.

Uno de los fuertes del proyecto de Bibliotecasa.com es la creación de vínculos. “Lo interesante es que cuando alguien lee un libro que vos ya leíste, significa que compartimos algo, el mismo gusto por determinado libro, que yo me compré hace mucho tiempo y que él tiene la posibilidad de tenerlo ahora. Entonces, posiblemente nos juntemos en algún bar para hacer la entrega o devolución del libro y tengamos una charla. Y ese puede ser el principio de una relación.”  Pero suponiendo que uno no tenga tiempo para el café o no tenga ganas de encontrarse con nadie, Bibliotecasa pone a su disposición el M.I.L. ( Miembro de Intercambio de Libros) es un lugar donde se puede realizar los intercambios de libros, sin necesidad de coincidir con la otra persona en el mismo tiempo. Pasas por un M.I.L., dejas el libro y la persona que lo va a ir a buscar puede pasar en cualquier momento a retirarlo. El listado de M.I.L. activos está publicado en la web.

“Ya hay 1.600 libros, y nadie puede comprarse en un día 1.600 libros pero sí tiene acceso a ellos si desea leer alguno”, explica Alejandro. Para los responsables del proyecto, la utopia de la super biblioteca está siendo real: cualquiera puede hoy acceder a los libros que están publicados.