El plomo es uno de los metales más dañinos para la salud. Diariamente lo consumimos a través de la comida (65%), agua (20%) y aire (15%). Lo encontramos en frutas, vegetales, carnes, granos, mariscos, vino y también puede estar en el agua potable a través de la corrosión de las tuberías.
Según un estudio realizado por el Ministerio de Salud nacional, está demostrado que entre un 10 y un 40% de la población menor de 15 años tendrían niveles de plombemia superiores a 10 ug/dl.
En la guía “El niño y su ambiente”, un material muy útil editado por AAMMA (Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente ) se explica que las principales fuentes de exposición al plomo son:
- Desechos industriales
- Nafta con plomo
- Pinturas a base de plomo
- Cerámicas y porcelanas
- Fundiciones
- Obras en construcción y demolición
- Frutas y verduras cultivadas en tierras contaminadas
- Suministro de agua no potable
- Cañerías contaminadas
- Algunos cosméticos
- Vidrios de colores.
Algunos consejos para reducir la exposición a plomo en el agua
- Deje correr el agua durante 30 segundos (para arrastrar el plomo que se deposita en las cañerías) antes de utilizarla para beber o cocinar.
- Si es posible, haga analizar el agua de bebida para detectar o controlar la presencia de plomo, por lo menos una vez.
- Reducir la exposición a plomo en los alimentos
- Evite el consumo de alimentos en lata cuya soldadura sea de plomo. Este tipo de soldadura aumenta de 5 a 10 veces la concentración de plomo en los alimentos que contienen. No almacene jugos o bebidas ácidas en envases de vidrio o cerámica por periodos prolongados.
- En el hogar lave correctamente frutas y verduras (en especial las de hoja) y recuerde que las planta jóvenes poseen menos concentración de plomo.
Fuente:
“El niño y su ambiente”, Guía de consejos para proteger a los niños de los peligros ambientales.
Sería bueno que todos hagamos analizar el agua que sale de nuestras canillas, nunca confío en que realmente sea potable.
Yo tampoco confío, por eso compro bidones…